Es una de las dudas más comunes, y muy lógica.
¿Duele? En general, no. La mayoría de los ajustes son indoloros y muchas personas sienten alivio o
relajación enseguida. Puede haber algo de molestia si hay tensión o inflamación, pero el ajuste en sí no
debería doler.
¿Y ese “crack”? Asusta, pero no es el hueso “rompiéndose”: es la liberación de un gas dentro de la
articulación, parecido a abrir una lata de gaseosa.
Y acá va lo importante: no todos los ajustes hacen ese sonido. Existen técnicas con instrumentos o con
camillas especiales —suaves y sin “crack”—. Por eso, en la evaluación cada profesional determina cuál es
el ajuste ideal para vos, según tu problema y tus necesidades. Si te da miedo el “crack”, buscamos la
mejor manera de ajustarte sin él.