¿Cuántas sesiones voy a necesitar?

Es la pregunta del millón, y la respuesta honesta es: depende de cada persona. Influyen tu situación, hace
cuánto arrastrás la molestia, tu historia y tus objetivos.
Lo habitual: al principio los ajustes son más seguidos y, a medida que tu cuerpo responde, la frecuencia
baja. Es parecido al gimnasio: al arrancar necesitás más constancia; después, mantenimiento.
En tu primera consulta, el profesional evalúa tu caso y te propone un plan personalizado con la cantidad
de sesiones recomendada. Nada de números al azar.